jueves, 7 de abril de 2011

"El hombre más feliz del planeta"





Plasticidad de la mente, entretener pensamientos positivos "El hombre más feliz del planeta"






El hombre más feliz del planeta, es un individuo que vive en una celda de dos por dos, no es dueño ni ejecutivo de ninguna compañía importante, no tiene relaciones sexuales desde hace más de 30 años, no vive pendiente del móvil, ni tiene Blackberry, no va al gimnasio ni conduce un coche de alta gama, no viste ropa de Armani ni Hugo Boss, desconoce tanto el Prozac, como el Viagra o el éxtasis, y ni siquiera toma Coca-Cola.

En suma: el hombre más feliz del planeta, es un hombre que no tiene dinero, ni lo que nuestra sociedad entiende por éxito profesional, vida sexual, ni popularidad.

Su nombre es Matthieu Ricard, francés, occidental por nacimiento, budista por convicción, y el único entre cientos de voluntarios cuyo cerebro no sólo alcanzó la máxima calificación de felicidad prevista por los científicos (-0.3), sino que se salió por completo del “felizómetro”: -0.45.

Los 256 sensores y decenas de resonancias magnéticas a las que Ricard se sometió a lo largo de varios años para validar el experimento no mienten:

Allí donde los niveles en los simples mortales es muy alto, -estrés, coraje, frustración- en el cerebro de Ricard, estas sensaciones negativas sencillamente no existen.
Por el contrario, ahí donde la mayoría de voluntarios mostró bajísimos niveles -satisfacción y plenitud existencial-, Ricard superó todos los índices.

No en vano el periódico El Mundo en su edición digital del 22 de abril de 2009 publicó la noticia con el siguiente titular:

"El hombre más feliz del planeta"

Lo paradójico del caso no es que él sea un hombre tan feliz, sino cómo llegó a serlo desprendiéndose de todo aquello en lo que los occidentales suponemos radica la felicidad:

Éxito profesional, pericia científica, dinero, posesiones, relaciones humanas y consumo, consumo, consumo…

Y es que Ricard no es ajeno a nada de esto: hijo del miembro emérito de la academia francesa Jean François Revel, Ricard no se dejó deslumbrar por el ateísmo ilustrado de su padre, ni por su fe de nacimiento; tampoco sus estudios de genética celular en el Instituto Pasteur le trajeron la satisfacción deseada.

Con el mundo a sus pies y a punto de convertirse en una eminencia científica, un buen día decidió que ése no era el rumbo que él quería para su vida.

Se fue al Himalaya, adoptó el celibato y la pobreza de los monjes, aprendió a leer el tibetano clásico e inició una nueva vida desde cero.

Hoy es la mano derecha del Dalai Lama y ha donado millones de euros -producto de la venta de sus libros- a monasterios y obras de caridad.

Pero eso no es la causa, sino la consecuencia de su felicidad…

La causa hay que buscarla en otro lado, dice el jefe del estudio, Richard J. Davidson, y no se trata de ningún misterio ni gracia divina:

Se llama plasticidad de la mente.

Es la capacidad humana de modificar físicamente el cerebro por medio de los pensamientos que elegimos entretener.

Resulta que al igual que los músculos del cuerpo, el cerebro desarrolla y fortalece las neuronas que más utilizamos. A más pensamientos negativos, mayor actividad en el córtex derecho del cerebro y en consecuencia, mayor ansiedad, depresión, envidia y hostilidad hacia los demás.

En otras palabras: más infelicidad autogenerada. Por el contrario, quien trabaja en pensar bien de los demás y ver el lado amable de la vida, ejercita el córtex izquierdo, elevando las emociones placenteras y la felicidad.

Ricard advierte que no se trata de decidir ver la vida en color de rosa de un día para otro, sino de trabajar sistemáticamente en debilitar esos músculos de infelicidad que tanto hemos fortalecido creyéndonos víctimas del pasado, de los padres o del entorno, y paralelamente, comenzar a ejercitar los músculos mentales que nos hacen absoluta y directamente responsables de nuestra propia felicidad.
(M. Ricard, En defensa de la felicidad, Ed.Urano).

Al final, los resultados del estudio de nuestra civilización consumista donde el Prozac se vende cuatro veces más que el Viagra confirman, ahora sí con pruebas científicas en mano, lo que humanistas y profetas de todas las épocas han venido diciendo… sin que los científicos materialistas les dieran ni un mínimo de crédito.

A saber que:

La felicidad es un asunto del espíritu. No depende de nada ni de nadie externo a la persona -Buddha-

La clave para ser feliz mora en el interior de cada quien -Jesús-

La felicidad es un hábito, o el resultado de varios hábitos -Aristóteles-

Ricard admite que su camino no es más que uno entre muchos, pero advierte que ser feliz necesariamente sucede al dejar de culpar a los demás de nuestra infelicidad y buscar la causa en nuestra propia mente.

“Vivir las experiencias que nos ofrece la vida, es obligatorio; sufrirlas o gozarlas, es opcional".
 PUBLICADO POR YRIS ARAUJO

jueves, 10 de marzo de 2011

“El Secreto” Sólo cuenta parte de “El Secreto” por Mabel Katz

Ho’oponopono es “El secreto”
Decidí escribir mi libro, El Camino Más Fácil, porque sabía que había descubierto un secreto, y no podía guardármelo. Cuando era una niña, las personas de mi familia se negaban a compartir sus secretos conmigo porque sabían que yo correría a contárselo a todo el mundo. Ahora, desde que descubrí este secreto, he estado corriendo por todas partes contándoles a todas las personas posibles. En mi opinión, El Secreto es en realidad el poder increíble que tenemos todos para cambiar nuestras vidas sin depender de nadie ni de nada fuera de nosotros mismos.
He estado en entrenamiento con el Dr. Ihaleakala Hew Len, un shamán hawaiano, durante los últimos 10 años. Durante gran parte de este tiempo, pensé que no era fácil hacerme 100% responsable, tal como lo exige el Ho’oponopono. Pero perseveré. Con el tiempo, entendí que hacerme 100% responsable es el camino más fácil. Piénsenlo bien. ¡Si nosotros creamos una situación, nosotros podemos cambiarla!
Sé que la gente ha estado probando algunos de los conceptos que se comparten en El Secreto , como el pensamiento positivo, y se siente desesperanzada. Cuando no ocurre el resultado esperado, las personas sienten que hay algo de malo en ellas, o pierden la esperanza. En mi opinión, esto es porque El secretopresenta sólo una parte del Secreto “completo”, y lo hace de manera simplista. Tal como lo indicó Joe Vitale, el Ho’oponopono verdaderamente va más allá de estos conceptos, y deseo ardientemente que esto se sepa. Más abajo he incluido unas pocas selecciones de El secreto con el propósito de aclarar algunas de las dificultades de la “Ley de la atracción” según se expone en dicho libro.
El Secreto indica que :
La mente puede manifestar cualquier cosa que puede imaginar.
Esto suena fabuloso, pero no somos conscientes de los millones de pensamientos que se repiten en el trasfondo de nuestra mente, en nuestra mente inconsciente. Desgraciadamente, no podemos controlar estos pensamientos porque no estamos conscientes de ellos. En realidad, mientras imaginamos, visualizamos y “controlamos” el 2% de nuestros pensamientos, el otro 98% se repite en el trasfondo y posiblemente socava el enfoque positivo que estamos tratando de crear conscientemente. Esto puede llevarnos a perder la esperanza cuando no entendemos por qué las cosas no salen como nosotros esperamos que salgan.
Somos el resultado de nuestros pensamientos. ¡Por supuesto! Pero una vez más ¿qué pensamientos? ¿El 2% del cual estamos conscientes o el 98% que está en nuestro inconsciente? Podemos pensar que controlamos la situación, pero a menos que nos entreguemos y le demos permiso a la parte nuestra que sabe lo que es perfecto y correcto para nosotros para que nos lo traiga, seremos completamente controlados por los pensamientos inconscientes que el Ho’oponopono llama recuerdos o viejos programas. Incluso cuando creemos que el proceso de manifestar situaciones mentalmente está funcionando porque obtenemos fácilmente algo que imaginamos o visualizamos, en realidad ésta es meramente una manipulación de la realidad y, si no es correcto para nosotros, desaparecerá tan rápido como apareció. Es cierto que nuestro poder no tiene límites. Somos creadores, y creamos con nuestros pensamientos. Es muy importante saber esto. Sin embargo, también es importante saber que no sabemos plenamente quiénes somos. En realidad no sabemos todo lo que estamos pensando, y lo que es peor aún, no sabemos que no lo sabemos.
Todo lo que viene a nuestra vida (lo bueno y lo malo) ha sido creado por nosotros, atraído por nosotros.
Estoy de acuerdo en que es ABSOLUTAMENTE NECESARIO hacerse 100% responsable. No hay nada más allá de nosotros. Sólo existimos nosotros y nuestros pensamientos. Si queremos que algo cambie, nosotros debemos cambiar.
Todos los seres humanos son influenciados por las mismas fuerzas y leyes. Usamos la misma energía y usamos el mismo oxígeno para respirar.
Estoy totalmente de acuerdo con esta declaración. No importa si uno tiene dinero o no, si es profesional o no. No importa cuántos títulos de universidad pueda uno tener. Sin embargo, creo que la ley básica que nos afecta a todos es que debemos hacernos 100% responsables y saber que todo depende de las elecciones que hacemos. Siempre estamos eligiendo, y debemos elegir si preferimos entregarnos y dejar que el universo (Dios) nos traiga lo que es perfecto para nosotros, o continuar creyendo que sabemos todo y podemos resolverlo todo solos.
No dejes ir a tus deseos. Haz todo lo que sea necesario para sentir que tus deseos ya existen.
Esta declaración es parcialmente el resultado de pensar que lo sabemos todo. Como creemos que sabemos, tendemos a dar órdenes. Le decimos a DIOS qué queremos, y cómo y cuándo lo queremos. Tratamos a Dios como si fuera un conserje. ¿Cómo sabemos lo que es correcto y perfecto para nosotros? La verdad es que sólo es necesario darle permiso a Dios, y luego permitirle a Él que haga todo el trabajo. Les prometo que quedarán sorprendidos por los resultados.
Haz lo que sea necesario para sentir que tu deseo ya existe. Mientras uno hace todo este esfuerzo por sentir y corregir (forzando, manipulando) las cosas a nivel consciente, el inconsciente está en otra parte. Debemos tratar a nuestro inconsciente con amor, y pedirle que se entregue. Éste es el verdadero significado del axioma “Ama a tus enemigos”.
El ser feliz es el atajo para llegar más rápido al lugar donde quieres llegar.
Yo solía decirles a mis hijos: “Su deber es ser feliz”. ¿Alguna vez han notado que, cuando estamos felices las cosas buenas “ocurren” y “vienen a nosotros” milagrosamente? ¡Esto es posible porque, cuando estamos felices, en general no pensamos ni nos preocupamos! En este estado de ánimo, estamos abiertos y somos flexibles. Así dejamos de ser un obstáculo en nuestro propio camino, y permitimos que nos llegue lo que es correcto y perfecto para nosotros.
Cuando te sientes bien, atraes cosas buenas. Cuando te sientes mal, atraes cosas malas.
Yo he descubierto que a veces puedo estar sintiéndome bien, e igualmente no sé por qué no atraigo cosas buenas a mi vida. Yo creo que esto puede ser causado ya sea por el millón de pensamientos inconscientes que se repiten en mi cabeza o el hecho de que estoy pidiendo algo que yo considero “bueno”, pero que en realidad no es correcto para mí.

Ho'oponopono esta mas alla de El Secreto

lunes, 7 de marzo de 2011

LECCIÓN 066 Mi función y mi felicidad son una.

LECCIÓN 066

Mi función y mi felicidad son una.


Seguramente habrás notado que en nuestras lecciones más recientes hemos hecho hincapié en la conexión que existe entre desempeñar tu función y alcanzar la felicidad. Esto ha sido así porque realmente tú no ves la conexión. Sin embargo, se trata de algo más que una simple conexión: son una misma cosa. La manera en que cada una se manifiesta es distinta, pero el contenido es exactamente el mismo.

El ego está batallando constantemente con el Espíritu Santo en torno a la cuestión fundamental de cuál es tu función. También batalla con Él constantemente con respecto a qué es tu felicidad. No es ésta una batalla que tenga dos contendientes. El ego ataca y el Espíritu Santo no responde. Él sabe cuál es tu función. Él sabe que es tu felicidad.

Hoy intentaremos ir más allá de esta batalla completamente absurda y arribar a la verdad con respecto a tu función. No nos vamos a enfrascar en argumentos fútiles con respecto a lo que es tu función. No vamos a tratar inútilmente de definir lo que es la felicidad ni de determinar los medios para alcanzarla. No vamos a gratificar al ego escuchando sus ataques contra la verdad. Sencillamente nos alegraremos de que podemos descubrir lo que ésta es.

El propósito de la sesión de práctica larga de hoy es que aceptes el hecho de que no sólo existe una conexión muy real entre la función que Dios te dio y tu felicidad, sino que ambas cosas son, de hecho, lo mismo. Dios te da únicamente felicidad. Por lo tanto, la función que Él te dio tiene que ser la felicidad, aunque parezca ser otra cosa. Los ejercicios de hoy son un intento de ir más allá de estas diferencias de aspecto y de reconocer un contenido común allí donde en verdad lo hay.

Comienza la sesión de práctica de diez o quince minutos reflexionando sobre estos pensamientos:

Dios me da únicamente felicidad.
Él me ha dado mi función.
Por lo tanto, mi función tiene que ser la felicidad.

Trata de ver la lógica en esta secuencia, incluso si aún no aceptas la conclusión. Únicamente si los dos primeros pensamientos son erróneos, podría ser falsa la conclusión. Reflexionemos, entonces, por un rato sobre estas premisas según practicamos.

La primera premisa es que Dios te da únicamente felicidad. Esto, desde luego, podría ser falso, pero para que fuese falso sería preciso definir a Dios como algo que Él no es. El Amor no puede dispensar maldad, y lo que no es felicidad es maldad. Dios no puede dar lo que no tiene, ni puede tener lo que Él no es. Si Dios no te diese únicamente felicidad, ciertamente sería malvado. Y ésa es la definición que crees acerca de Él si no aceptas la primera premisa.

La segunda premisa afirma que Dios te ha dado tu función. Hemos visto que tu mente sólo tiene dos partes. Una de ellas la gobierna el ego y se compone de ilusiones. La otra es la morada del Espíritu Santo, donde reside la verdad. Sólo puedes escoger entre estos dos guías, y los únicos resultados que pueden proceder de tu elección son el miedo que el ego siempre engendra o el amor que el Espíritu Santo siempre ofrece para reemplazarlo.

Así pues, o bien fue Dios Quien estableció tu función a través de Su Voz, o bien fue el ego, que tú inventaste para reemplazarlo a Él. ¿Cuál de estas posibilidades es verdad? A menos que hubiese sido Dios Quien te dio tu función, ésta sólo podría ser un regalo del ego. Mas ¿qué regalos puede dar el ego, cuando él mismo es una ilusión y lo único que puede ofrecer son regalos ilusorios?

Piensa en esto durante tu sesión de práctica más larga de hoy. Piensa asimismo en las múltiples formas que tu ilusoria función ha adoptado en tu mente, y en las muchas maneras por las que, guiado por el ego, trataste de encontrar la salvación. ¿La encontraste? ¿Te sentiste feliz? ¿Te brindaron paz? Hoy necesitamos ser muy honestos. Recuerda objetivamente los resultados que lograste y examina si en algún momento fue razonable pensar que podías encontrar felicidad en nada que el ego jamás propusiera. Con todo, la única alternativa para la Voz del Espíritu Santo es el ego.

Prestarás oídos a la locura, o bien oirás la verdad. Trata de hacer tu elección mientras reflexiones sobre las premisas en las que se basa nuestra conclusión. Podemos concurrir con esta conclusión, pero no con ninguna otra, toda vez que Dios Mismo concurre con nosotros al respecto. La idea de hoy es otro paso gigantesco hacia la percepción de lo que es lo mismo como lo mismo y de lo que es diferente como diferente. A un lado están las ilusiones. Al otro, la verdad. Tratemos hoy de darnos cuenta de que sólo la verdad es verdad.

Para las sesiones de práctica más cortas, que hoy te resultarán muy beneficiosas si las llevas a cabo dos veces por hora, sugerimos la siguiente forma de aplicación:

Mi función y mi felicidad son una porque Dios me dio las dos.
No te tomará más de un minuto, y probablemente menos, repetir estas palabras lentamente y pensar en ellas por un rato mientras las dices

domingo, 6 de marzo de 2011

JESSICA COX TOCANDO EL CIELO HD

LECCIÓN 065 Mi única función es la que Dios me dio.

LECCIÓN 065
Mi única función es la que Dios me dio.
La idea de hoy reafirma tu compromiso con la salvación. También te recuerda que no tienes ninguna otra función salvo ésa. Ambos pensamientos son obviamente necesarios para un compromiso total. La salvación no podrá ser tu único propósito mientras sigas abrigando otros. Aceptar la salvación como tu única función entraña necesariamente dos fases: el reconocimiento de que la salvación es tu función, y la renuncia a todas las demás metas que tú mismo has inventado.
Ésta es la única manera en que puedes ocupar el lugar que te corresponde entre los salvadores del mundo. Ésta es la única manera en que puedes decir, y decirlo en serio: 'Mi única función es la que Dios me dio'. Y ésta es la única manera en que puedes encontrar paz.
Hoy, y durante los próximos días, reserva diez o quince minutos para una sesión de práctica más prolongada, en la que trates de entender y aceptar el verdadero significado de la idea de hoy. La idea de hoy te ofrece el que puedas escapar de todas las dificultades que percibes. Pone en tus manos la llave que abre la puerta de la paz, la cual tú mismo cerraste. Es la respuesta a la incesante búsqueda en la que has estado enfrascado desde los orígenes del tiempo.
Trata, en la medida de lo posible, de llevar a cabo las sesiones de práctica más largas a la misma hora todos los días. Trata asimismo, de fijar esa hora de antemano, y de adherirte luego al máximo al horario establecido. El propósito de esto es organizar tu día de tal manera que hayas reservado tiempo para Dios, así como para todos los propósitos y objetivos triviales que persigues. Esto es parte del entrenamiento a largo plazo que tu mente necesita para adquirir disciplina, de modo que el Espíritu Santo pueda valerse de ella de manera consistente para el propósito que comparte contigo.
En la sesión de práctica más prolongada, comienza repasando la idea de hoy. Luego cierra los ojos y repite la idea para tus adentros una vez más, observando tu mente con gran detenimiento a fin de poder captar cualquier pensamiento que cruce por ella. Al principio, no trates de concentrarte exclusivamente en aquellos pensamientos que estén relacionados con la idea de hoy. Trata, más bien, de poner al descubierto cada pensamiento que surja para obstaculizarla. Toma nota de cada uno de ellos con el mayor desapego posible según se presente, y deséchalos uno por uno a medida que te dices a ti mismo:
Este pensamiento refleja un objetivo que me está impidiendo aceptar mi única función.
Después de un rato, te resultará más difícil poder detectar los pensamientos que causan interferencia. Sigue tratando, no obstante, durante un minuto más o menos, intentando detectar algunos de los pensamientos vanos que previamente eludieron tu atención, pero sin afanarte o esforzarte innecesariamente en ello. Luego repite para tus adentros:
Que en esta tabla rasa quede escrita mi verdadera función.

No es preciso que uses estas mismas palabras, pero trata de tener la sensación de que estás dispuesto a que tus propósitos ilusorios sean reemplazados por la verdad.

Finalmente, repite la idea de hoy una vez más y dedica el resto de la sesión de práctica a reflexionar sobre la importancia que dicha idea tiene para ti, el alivio que su aceptación te ha de brindar al resolver todos tus conflictos de una vez por todas, y lo mucho que realmente deseas la salvación, a pesar de tus absurdas ideas al contrario.

En las sesiones de práctica más cortas, que deben hacerse por lo menos una vez por hora, usa el siguiente modelo al aplicar la idea de hoy:

Mi única función es la que Dios me dio.
No quiero ninguna otra ni tengo ninguna otra.

Cierra los ojos en algunas ocasiones al practicar esto, y en otras, manténlos abiertos mientras miras a tu alrededor. Lo que ahora ves será totalmente diferente cuando aceptes la idea de hoy sin reservas.

sábado, 5 de marzo de 2011

Re-cuerden... El juego de las escondidas



Lo que viene a continuación es una descripción de la vida en el planeta Tierra. Es información proporcionada por las entidades amorosas que sencillamente llamamos "El Grupo", canalizadas por Steve Rother. Es la base de toda la información que venimos recibiendo de El Grupo y que se presenta en las canalizaciones de los Faros de Luz("Beacons of Light") También es la respuesta a la pregunta de Steve: "¿Por qué estamos aquí?"
Permítannos llevarlos en un viaje…
Todos estamos reunidos en una pradera a los pies de una montaña. Estamos en nuestro hogar y todos jugamos unidos en perfecto amor. Un hermano querido se acerca y pregunta: —¿Alguno de los presentes quiere jugar un juego nuevo? —¿Qué tipo de juego?— preguntamos. —¿Se parece a los que jugamos ahora? —No,— responde, —no se parece en nada a lo que hemos hecho hasta ahora. Será un juego muy elaborado con muchos accesorios y disfraces. Llevaremos velos para no ver ni re-cordar nuestra verdadera naturaleza, y el velo también estará oculto a nuestra vista. Así comenzaremos a jugar y re-cordar. Este velo será tan eficaz que no solamente olvidaremos lo que somos sino que también olvidaremos el hogar. Incluso cuando nos crucemos en el camino, nos miraremos a los ojos y no seremos capaces de reconocernos. El velo será tan eficaz que muchos veremos los accesorios y disfraces a nuestro alrededor y creeremos verdaderamente que eso es todo lo que existe. Conservaremos todos nuestros poderes, sin embargo, no re-cordaremos cómo usarlos o que existen siquiera.
—El Juego se jugará por etapas, y antes de comenzar cada etapa del Juego y para ayudarnos a re-cordar podremos colocar en nuestro camino todos los recordatorios que deseemos. Recomiendo colocar muchos recordatorios, porque la mayoría los desechará con su raciocinio, dudando sobre su veracidad. Elegiremos el momento y el lugar de nuestras entradas y salidas en el tablero de Juego. También estableceremos circunstancias y lecciones que queremos completar mientras permanecemos debajo del velo. Llevaremos un registro y los puntos se acumularán cuando pasemos de una etapa a otra. Este sistema de puntos lo usaremos solamente para determinar lo que deseemos incluir en nuestra siguiente etapa. No podremos recordar el paso de una etapa a otra, sin embargo, una vez adquirida la maestría en determinados atributos, podremos llevarlos con nosotros a la siguiente etapa. Siempre conservaremos la esencia de nuestro ser y la personalidad, sin embargo, no re-cordaremos que atravesamos el velo llevándolos con nosotros a las siguientes etapas.
—El buen humor será siempre un recordatorio que atravesará el velo sin pasar por el puesto de control, y si nuestros hermanos que quedaron al otro lago notan que nos estamos poniendo muy serios, nos harán cosquillas en el huesito de la alegría para recordarnos que éste es solamente un juego.
—Además, tendremos a nuestra disposición muchos maestros para que nos ayuden en caso de que nos alejemos demasiado del camino. Ah, sí, casi se me olvida una parte importante del juego…en todo momento habrá Libre Albedrío. Tendremos el derecho de elegir en todas las situaciones, incluso podremos escoger no jugar el Juego o llamar a un reemplazo. Podremos elegir escondernos, o podremos elegir buscar, depende completamente de nosotros.
—En el Tablero de Juego existirá la polaridad. Esto tiene que ver con la mecánica del Tablero de Juego, y será un componente necesario puesto que proporciona el contraste necesario. Sin embargo, la polaridad ennublará nuestra visión. Con nuestros ojos ennublados de polaridad, percibiremos las cosas como Arriba o Abajo, Claro u Oscuro, Bueno o Malo, Amor o Temor, Correcto o Incorrecto. No permitamos que esto nos engañe; es sólo una ilusión.
—Mientras dure el Juego, todos dejaremos atrás, en un lugar especial, los aspectos más elevados de nosotros mismos, de lo contrario el Juego sería demasiado fácil. Nuestro yo superior estará a nuestra disposición en todo momento. El reto será aprender a conectarnos con él y a re-cordar que existe como una parte de nosotros mismos. Podremos escoger a nuestros seres queridos especiales para que permanezcan detrás de nuestro hombro y nos aconsejen durante el Juego. Nuevamente, re-cordar que ellos existen será una parte importante del Juego.
—El propósito del Juego será ver cuántos podremos re-cordar lo que somos, de dónde venimos, y cuáles son los poderes que tenemos. Cuando re-cordemos, podremos re-unirnos con nuestro yo superior y re-crear el hogar en el otro lado del velo para probar que hemos re-cordado plenamente.
¿Quién quiere jugar?

La Sabiduría del Silencio Interno



La Sabiduría del Silencio Interno
- Habla simplemente cuando sea necesario. Piensa lo que vas a decir antes de abrir la boca.
- Sé breve y preciso ya que cada vez que dejas salir una palabra, dejas salir al mismo tiempo una parte de tu chi. De esta manera aprenderás a desarrollar el arte de hablar sin perder energía.
- Nunca hagas promesas que no puedas cumplir.
- No te quejes y no utilices en tu vocabulario palabras que proyecten imágenes negativas
porque se producirá alrededor de ti todo lo que has fabricado con tus palabras cargadas de chi.
- Si no tienes nada bueno, verdadero y útil qué decir, es mejor quedarse callado y no decir nada.
- Aprende a ser como un espejo: Escucha y refleja la energía. El universo mismo es el mejor ejemplo de un espejo que la naturaleza nos ha dado, porque el universo acepta sin condiciones nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras palabras, nuestras acciones y nos envía el reflejo de nuestra propia energía bajo la forma de las diferentes circunstancias que se presentan en nuestra vida.
- Si te identificas con el éxito, tendrás éxito. Si te identificas con el fracaso, tendrás fracasos. Así podemos observar que las circunstancias que vivimos son simplemente manifestaciones externas del contenido de nuestra habladuría interna.
Aprende a ser como el universo, escuchando y reflejando la energía sin emociones densas y sin prejuicios. Porque siendo como un espejo sin emociones aprendemos a hablar de otra manera. Con el poder mental tranquilo y en silencio, sin darle oportunidad de imponerse con sus opiniones personales y evitando que tenga reacciones emocionales excesivas, simplemente permite una comunicación sincera y fluida.
- No te dés mucha importancia, y sé humilde, pues cuanto más te muestras superior, inteligente y prepotente, más te vuelves prisionero de tu propia imagen y vives en un mundo de tensión e ilusiones. Sé discreto, preserva tu vida íntima, de esta manera te liberas de la opinión de los otros y llevarás una vida tranquila volviéndote invisible, misterioso, indefinible, insondable como el Tao.
- No compitas con los demás, vuélvete como la tierra que nos nutre, que nos da lo que necesitamos. Ayuda a los otros a percibir sus cualidades, a percibir sus virtudes, a brillar. El espíritu competitivo hace que crezca el ego y crea conflictos inevitablemente. Ten confianza en ti mismo, preserva tu paz interna evitando entrar en la provocación y en las trampas de los otros.
- No te comprometas fácilmente. Si actúas de manera precipitada sin tomar conciencia profunda de la situación, te vas a crear complicaciones. La gente no tiene confianza en aquellos que muy fácilmente dicen “sí”, porque saben que ese famoso “sí” no es sólido y le falta valor. Toma un momento de silencio interno para considerar todo lo que se presenta y toma tu decisión después. Así desarrollarás la confianza en ti mismo y la sabiduría.
- Si realmente hay algo que no sabes, o no tienes la respuesta a la pregunta que te han hecho, acéptalo. El hecho de no saber es muy incómodo para el ego porque le gusta saber todo, siempre tener razón. y siempre dar su opinión muy personal. En realidad el ego no sabe nada, simplemente hace creer que sabe.
- Evita el hecho de juzgar y de criticar el Tao es imparcial y sin juicios, no critica a la gente, tiene una compasión infinita y no conoce la dualidad. Cada vez que juzgas a alguien lo único que haces es expresar tu opinión muy personal y es una pérdida de energía, es puro ruido. Juzgar es una manera de esconder sus propias debilidades. El sabio tolera todo y no dirá ni una palabra.
- Recuerda que todo lo que te molesta de los otros es una proyección de todo lo que todavía no has resulto de ti mismo Deja que cada quien resuelva sus propios problemas y concentra tu energía en tu propia vida. Cuando tratas de defenderte en realidad estás dándole demasiada importancia a las palabras de los otros y le das más fuerza a su agresión. Si aceptas el no defenderte estás mostrando que las opiniones de los demás no te afectan, que son simplemente opiniones y que no necesitas convencer a los otros para ser feliz. Ocúpate de ti mismo, no te defiendas.
- Tu silencio interno te vuelve impasible. Haz regularmente un ayuno de la palabra para volver a educar al ego que tiene la mala costumbre de hablar todo el tiempo Practica el arte de no hablar. Toma un día a la semana para abstenerte de hablar. O por lo menos algunas horas en el día según lo permita tu organización personal. Este es un ejercicio excelente para conocer y aprender el universo del Tao ilimitado en lugar de tratar de explicar con las palabras qué es el Tao.
- Progresivamente desarrollarás el arte de hablar sin hablar y tu verdadera naturaleza interna reemplazará tu personalidad artificial, dejando aparecer la luz de tu corazón y el poder de la sabiduría del silencio. Gracias a esta fuerza atraerás hacia ti todo lo que necesitas para realizarte y liberarte completamente. Pero hay que tener cuidado de que el ego no se inmiscuya. El poder permanece cuando el ego se queda tranquilo y en silencio. Si tu ego se impone y abusa de este poder el mismo poder se convertirá en un veneno, y todo tu ser se envenenará rápidamente.
Quédate en silencio, cultiva tu propio poder interno. Respeta la vida de los demás y de todo lo que existe en el mundo. No trates de forzar, manipular y controlar a los otros. Conviértete en tu propio maestro y deja a los demás ser lo que son, o lo que tienen la capacidad de ser. Dicho en otras palabras, vive siguiendo la vida sagrada del Tao.
Texto taoísta traducido por Oscar Salazar

LECCIÓN 064 No dejes que me olvide de mi función.

LECCIÓN 064

No dejes que me olvide de mi función.
Nada de lo que los ojos del cuerpo parecen ver puede ser otra cosa que una forma de tentación, ya que ése fue el propósito del cuerpo en sí. Hemos aprendido, no obstante, que el Espíritu Santo tiene otro uso para todas las ilusiones que tú has forjado, y, por lo tanto, ve en ellas otro propósito. Para el Espíritu Santo el mundo es un lugar en el que aprendes a perdonarte a ti mismo lo que consideras son tus pecados. De acuerdo con esta percepción, la apariencia física de la tentación se convierte en el reconocimiento espiritual de la salvación.
La idea de hoy es simplemente otra manera de decir: 'No me dejes caer en la tentación'. El propósito del mundo que ves es nublar tu función de perdonar y proveerte de una justificación por haberte olvidado de ella. Es asimismo la tentación de abandonar a Dios y a Su Hijo adquiriendo una apariencia física. Esto es lo que los ojos del cuerpo ven.

Nada de lo que los ojos del cuerpo parecen ver puede ser otra cosa que una forma de tentación, ya que ése fue el propósito del cuerpo en sí. Hemos aprendido, no obstante, que el Espíritu Santo tiene otro uso para todas las ilusiones que tú has forjado, y, por lo tanto, ve en ellas otro propósito. Para el Espíritu Santo el mundo es un lugar en el que aprendes a perdonarte a ti mismo lo que consideras son tus pecados. De acuerdo con esta percepción, la apariencia física de la tentación se convierte en el reconocimiento espiritual de la salvación.

Al repasar nuestras últimas lecciones, vemos que tu función aquí es ser la luz del mundo, y que es una función que Dios Mismo te dio. La arrogancia del ego es lo único que te hace poner esto en duda, y el miedo del ego lo único que te induce a considerarte a ti mismo indigno de la tarea que Dios Mismo te encomendó. La salvación del mundo aguarda tu perdón porque a través de él el Hijo de Dios se libera de todas las ilusiones y, por ende, de toda tentación. El Hijo de Dios eres tú.

Sólo desempeñando la función que Dios te dio podrás ser feliz. Esto se debe a que tu función es ser feliz valiéndose de los medios mediante los cuales la felicidad se vuelve inevitable. No hay otra manera. Por lo tanto, cada vez que eliges entre si desempeñar o no tu función, estás en realidad eligiendo entre ser feliz o no serlo.

Recordemos esto hoy. Tengámoslo presente por la mañana, por la noche, y también a lo largo del día. Prepárate de antemano para todas las decisiones que tengas que tomar hoy, recordando que todas ellas son en realidad muy simples. Cada una te conducirá ya sea a la felicidad o a la infelicidad. ¿Puede ser acaso difícil tomar una decisión tan simple? No permitas que la forma de la decisión te engañe. Complejidad en lo relativo a la forma no implica complejidad en lo relativo al contenido. Es imposible que el contenido de cualquier decisión aquí en la tierra se componga de cualquier otra cosa que no sea esta simple elección. Ésta es la única elección que el Espíritu Santo ve. Por lo tanto, es la única elección que existe.

Practiquemos hoy, pues, con estos pensamientos:

No dejes que me olvide de mi función.
No dejes que trate de substituir la que Dios me dio por la mía.
Déjame perdonar y ser feliz.

Por lo menos una vez hoy, dedica diez o quince minutos a reflexionar acerca de esto con los ojos cerrados. Pensamientos afines acudirán en tu ayuda si recuerdas cuán crucial es tu función para ti y para el mundo.

En las aplicaciones frecuentes de la idea de hoy a lo largo del día, dedica varios minutos a repasar estos pensamientos y luego a pensar en ellos y en nada más. Esto te resultará difícil, sobre todo al principio, ya que aún no tienes la disciplina mental que ello requiere. Tal vez necesites repetir: 'No dejes que me olvide de mi función' con bastante frecuencia para que te ayude a concentrarte.

Hoy se requieren dos variaciones de las sesiones de práctica más cortas. Haz los ejercicios con los ojos cerrados algunas veces, tratando de concentrarte en los pensamientos que estés usando. En otras, mantén los ojos abiertos una vez que hayas repasado los pensamientos, y luego mira a tu alrededor lenta e imparcialmente, repitiendo para tus adentros:
Éste es el mundo que es mi función salvar.

viernes, 4 de marzo de 2011

LECCIÓN 063 La luz del mundo le brinda paz a todas las mentes a través de mi perdón.

LECCIÓN 063

La luz del mundo le brinda paz a todas las mentes a través de mi perdón.


¡Cuán santo eres tú que tienes el poder de brindar paz a todas las mentes! ¡Cuán bendito eres que puedes aprender a reconocer los medios por lo que esto se puede lograr a través de ti! ¿Qué otro propósito podrías tener que pudiese brindarte mayor felicidad?

Ciertamente eres la luz del mundo con semejante función. El Hijo de Dios apela a ti para su redención. En tus manos está poder concedérsela porque te pertenece. No aceptes en su lugar ningún propósito trivial ni ningún deseo insensato, o te olvidarás de tu función y dejarás al Hijo de Dios en el infierno. No se te está haciendo una petición vana. Se te está pidiendo que aceptes la salvación, para que así la puedas dar.

Puesto que reconocemos la importancia de esta función, estaremos más que dispuestos a recordarla tan a menudo como nos sea posible a lo largo del día. Empezaremos el día reconociendo nuestra función y lo concluiremos pensando en ella. Repetiremos lo siguiente tantas veces como nos sea posible en el transcurso del día:

La luz del mundo le brinda paz a todas las mentes a través de mi perdón.
Yo soy el instrumento que Dios ha designado para la salvación del mundo.

Si cierras los ojos probablemente te resultará más fácil dejar que acudan a tu mente pensamientos afines, durante el minuto o dos que debes dedicar a reflexionar sobre esto. No obstante, no esperes a que se presente tal oportunidad. No se debe perder ni una sola ocasión para reforzar la idea de hoy. Recuerda que el Hijo de Dios apela a ti para su salvación. ¿Y quién sino tu Ser es el Hijo de Dios?

jueves, 3 de marzo de 2011

LECCIÓN 062 Perdonar es mi función por ser la luz del mundo.

LECCIÓN 062

Perdonar es mi función por ser la luz del mundo.


Tu perdón es lo que lleva a este mundo de tinieblas a la luz. Tu perdón es lo que te permite reconocer la luz en la que ves. El perdón es la demostración de que tú eres la luz del mundo. Mediante tu perdón vuelves a recordar la verdad acerca de ti. En tu perdón, por lo tanto, reside tu salvación.

Las ilusiones que tienes acerca de ti y acerca del mundo son una y la misma. Por eso es por lo que todo perdón es un regalo que te haces a ti mismo. Tu meta es descubrir quién eres, al haber negado tu Identidad atacando a la creación y a su Creador. Ahora estás aprendiendo a recordar la verdad. Para ello, el ataque tiene que ser reemplazado por el perdón, de manera que los pensamientos de vida puedan reemplazar a los pensamientos de muerte.

Recuerda que en todo ataque apelas a tu propia debilidad, mientras que cada vez que perdonas apelas a la fortaleza de Cristo en ti. ¿Te vas dando cuenta, pues, de lo que el perdón hará por ti? Eliminará de tu mente toda sensación de debilidad, de tensión y de fatiga. Arrasará con todo vestigio de temor, culpabilidad y dolor. Reinstaurará en conciencia la invulnerabilidad y el poder que Dios le confirió a Su Hijo.

Regocijémonos de poder comenzar y concluir este día practicando la idea de hoy, y de usarla tan frecuentemente como nos sea posible en el transcurso del día. Ello te ayudará a que pases un día tan feliz como Dios Mismo quiere que tú seas. Y ayudará a aquellos que te rodean, así como a aquellos que parecen encontrarse lejos en el espacio y en el tiempo, a compartir esta felicidad contigo.

Tan a menudo como puedas hoy, con los ojos cerrados a ser posible, repite para tus adentros:

Perdonar es mi función por ser la luz del mundo.
Cumpliré mi función para así poder ser feliz.

Dedica entonces uno o dos minutos a reflexionar sobre tu función, y la felicidad y liberación que te brindará. Deja que pensamientos afines acudan a ti libremente, pues tu corazón reconocerá estas palabras, y en tu mente se encuentra la conciencia de que son verdad. Si te distraes, repite la idea y añade:

Deseo recordar esto porque quiero ser feliz.

miércoles, 2 de marzo de 2011

LECCIÓN 061 Yo soy la luz del mundo.

LECCIÓN 061

Yo soy la luz del mundo.
¿Quién es la luz del mundo sino el Hijo de Dios? Por lo tanto, esto no es más que una afirmación de la verdad acerca de ti. Es lo opuesto a una afirmación de orgullo, de arrogancia o de autoengaño. No describe el concepto de ti mismo que tú has forjado. No se refiere a ninguna de las características con las que has dotado a tus ídolos. Se refiere a ti tal como fuiste creado por Dios. Expresa simplemente la verdad.
Para el ego la idea de hoy es el epítome de la auto-glorificación. Pero el ego no sabe lo que es la humildad y la confunde con la auto-degradación. La humildad consiste en aceptar el papel que te corresponde en la salvación y en no aceptar ningún otro. No es humildad insistir que no puedes ser la luz del mundo si esa es la función que Dios Mismo te asignó. Es sólo la arrogancia la que afirmaría que ésa no puede ser tu función, y la arrogancia es siempre cosa del ego.
La verdadera humildad requiere que aceptes la idea de hoy porque es la Voz de Dios la que te dice que es verdad. Éste es uno de los primeros pasos en el proceso de aceptar tu verdadera función en la tierra. Es un paso gigantesco que te conducirá al lugar que te corresponde ocupar en la salvación. Es una aseveración categórica de tu derecho a la salvación y un reconocimiento del poder que se te ha otorgado para salvar a otros.
Debes reflexionar hoy acerca de esta idea tan a menudo como puedas. Es la respuesta perfecta a todas las ilusiones y, por ende, a toda tentación. La idea de hoy lleva todas las imágenes que tú has forjado de ti mismo ante la verdad y te ayuda a seguir adelante en paz, sin agobios y seguro de tu propósito.
Hoy se deben llevar a cabo tantas sesiones de práctica como sea posible, aunque no es necesario que ninguna exceda uno o dos minutos de duración. Debes empezar cada sesión de práctica diciéndote a ti mismo:
Yo soy la luz del mundo.
Ésa es mi única función.
por eso es por lo que estoy aquí.

Piensa entonces en estas afirmaciones por unos breves momentos, preferiblemente con los ojos cerrados si las circunstancias lo permiten. Deja que te vengan a la mente unos cuantos pensamientos afines y, si observas que tu mente se aparta del tema central, repite la idea de hoy para tus adentros.

Asegúrate de comenzar y finalizar el día con una sesión de práctica. De este modo, te despertarás reconociendo la verdad acerca de ti mismo, la reforzarás a lo largo del día y te irás a dormir re-afirmando tu función y el único propósito que tienes aquí. Estas dos sesiones de práctica pueden ser más largas que las demás si te resultan útiles y deseas extenderlas.

La idea de hoy va mucho más allá de la mezquina opinión que el ego tiene de ti y de tu propósito. como portador de la salvación que eres, esto es obviamente necesario. Éste es el primero de una serie de pasos gigantescos que vamos a dar durante las próximas semanas. Trata de empezar hoy a sentar las bases para estos avances. Tú eres la luz del mundo. Dios ha edificado Su plan para la salvación de Su Hijo sobre ti.

martes, 1 de marzo de 2011

LECCIÓN 060 Para los repasos de mañana y noche: Lección 46-50 Estas son las ideas para el repaso de hoy:

LECCIÓN 060

Para los repasos de mañana y noche: Lección 46-50

Estas son las ideas para el repaso de hoy:
(46) Dios es el Amor en el que perdono.
Dios no perdona porque jamás ha condenado. Los que están libres de culpa no pueden culpar, y aquellos que han aceptado su inocencia no ven nada que tengan que perdonar. Con todo, el perdón es el medio por el cual reconoceré mi inocencia. Es el reflejo del Amor de Dios en la tierra. Y me llevará tan cerca del Cielo que el Amor de Dios podrá tenderme la mano y elevarme hasta Él.
(47) Dios es la fortaleza en la que confío.
No es con mi propia fortaleza con la que perdono. Es con la fortaleza de Dios en mi, la cual recuerdo al perdonar. A medida que comienzo a ver, reconozco Su reflejo en la tierra. perdono todas las cosas porque siento Su fortaleza avivarse en mi. Y empiezo a recordar el Amor que decidí olvidar, pero que nunca se olvidó de mi.
(48) No hay nada que temer.
¡Cuán seguro me parecerá el mundo cuando lo pueda ver! No se parecerá en nada a lo que ahora me imagino ver. Todo el mundo y todo cuanto vea se inclinará ante mi para bendecirme. reconoceré en todos a mi Amigo más querido. ¿Que puedo temer en un mundo al que he perdonado y que a su vez me ha perdonado a mi?
(49) La Voz de Dios me habla durante todo el día.
No hay un solo momento en el que la Voz de Dios deje de apelar a mi perdón para salvarme. No hay un solo momento en el que Su Voz deje de dirigir mis pensamientos, guiar mis actos y conducir mis pasos. Me dirijo firmemente hacia la verdad. No hay ningún otro lugar adonde pueda ir porque la Voz de Dios es la única Voz y el único guía que se le dio a Su Hijo.
(50) El Amor de Dios es mi sustento.
Cuando escucho la Voz de Dios, Su Amor me sustenta. Cuando abro los ojos, Su Amor alumbra al mundo para que lo pueda ver. Cuando perdono, Su Amor me recuerda que Su Hijo es impecable. Y cuando contemplo al mundo con la visión que Él me dio, recuerdo que yo soy Su Hijo.

lunes, 28 de febrero de 2011

LECCIÓN 059 Para los repasos de mañana y noche: Lección 41-45

LECCIÓN 059

Para los repasos de mañana y noche: Lección 41-45

Estas son las ideas a repasar hoy:

(41) Dios va conmigo dondequiera que yo voy.
¿Cómo puedo estar solo cuando Dios está siempre conmigo. ¿Cómo puedo dudar o sentirme inseguro cuando en Él mora la perfecta certeza? ¿Cómo puede haber algo que me pueda perturbar cuando Él mora en mi en paz absoluta? ¿Cómo puedo sufrir cuando el amor y la dicha me rodean por mediación Suya? No he de abrigar ninguna ilusión con respecto a mi mismo. Soy perfecto porque Dios va conmigo dondequiera que yo voy.
(42) Dios es mi fortaleza. La visión es Su regalo.
Hoy no recurriré a mis propios ojos para ver. Quiero estar dispuesto a dejar de lado la lamentable ilusión de que puedo ver, e intercambiarla por la visión que Dios me da. La visión de Cristo es Su regalo y Él me lo ha dado. Hoy me valdré de este regalo de tal forma que este día me ayude a comprender la eternidad.
(43) Dios es mi Fuente. No puedo ver separado de Él.
Puedo ver lo que Dios quiere que vea. No puedo ver nada más. más allá de Su Voluntad sólo hay ilusiones. Son éstas las que elijo cuando pienso que puedo ver separado de Él. Son éstas las que elijo cuando trato de ver con los ojos del cuerpo. No obstante, se me ha dado la visión de Cristo para reemplazarlos. A través de esta visión es como elijo ver.
(44) Dios es la luz en la que veo.
No puedo ver en la obscuridad. Dios es la única luz. por lo tanto, si he de ver, tiene que ser por medio de Él. He tratado de definir lo que es ver y me he equivocado. Ahora se me concede poder entender que Dios es la luz en la que veo. Le daré la bienvenida a la visión y al mundo feliz que me mostrará.
(45) Dios es la Mente con la que pienso.
No tengo pensamientos que no comparta con Dios. No tengo pensamientos aparte de los Suyos porque no tengo otra mente que la Suya. Puesto que soy parte de Su Mente mis pensamientos son Suyos, y Sus Pensamientos son míos.

domingo, 27 de febrero de 2011

El mundo Real - Una manera distinta de ver el mundo

LECCIÓN 058 Para los repasos de mañana y noche: Lección 36-40

LECCIÓN 058

Para los repasos de mañana y noche: Lección 36-40


Hoy vamos a repasar las siguientes ideas:

(36) Mi santidad envuelve todo lo que veo.

De mi santidad procede la percepción del mundo real. Habiendo perdonado, ya no me considero culpable. Puedo aceptar la inocencia que es la verdad con respecto a mi mismo. cuando veo el mundo con los ojos del entendimiento, sólo veo su santidad porque lo único que puedo ver son los pensamientos que tengo acerca de mi mismo.

(37) Mi santidad bendice al mundo.

La percepción de mi santidad no me bendice únicamente a mi. Todas las personas y todo cuanto veo en su luz comparten la dicha que mi santidad me brinda. No hay nada que esté excluido de esta dicha porque no hay nada que no comparta mi santidad. A medida que reconozca mi santidad, la santidad del mundo se alzará resplandeciente para que todos la vean.

(38) No hay nada que mi santidad no pueda hacer.

El poder curativo de mi santidad es ilimitado porque su poder para salvar es ilimitado. ¿De qué me tengo que salvar, sino de las ilusiones? ¿Y qué son las ilusiones sino falsas ideas acerca de mi? Mi santidad las desvanece a todas al afirmar la verdad de lo que soy. En presencia de mi santidad, la cual comparto con Dios Mismo, todos los ídolos desaparecen.
Wa.r1.58/4 (39) Mi santidad es mi salvación.

Puesto que mi santidad me absuelve de toda culpa, reconocer mi santidad es reconocer mi salvación. Es también reconocer la salvación del mundo. Una vez que haya aceptado mi santidad, nada podrá atemorizarme. Y al no tener miedo, todos compartirán mi entendimiento, que es el regalo que Dios me hizo a mi y al mundo.

(40) Soy bendito por ser un Hijo de Dios.

En esto reside mi derecho a lo bueno y sólo a lo bueno. Soy bendito por ser un Hijo de Dios. Todo lo que es bueno me pertenece porque así lo dispuso Dios. Por ser Quien soy no puedo sufrir pérdida alguna, ni privaciones ni dolor. Mi Padre me sustenta, me protege y me dirige en todo. El cuidado que me prodiga es infinito y eterno. Soy eternamente bendito por ser Su Hijo.

sábado, 26 de febrero de 2011

Habito 4 - Los siete hábitos de la gente altamente efectiva. Pensar. Ganar-Ganar

LECCIÓN 057 Para los repasos de mañana y noche: Lección 31-35

LECCIÓN 057

Para los repasos de mañana y noche: Lección 31-35

Repasemos hoy las siguientes ideas:
(31) No soy víctima del mundo que veo.
¿Cómo puedo ser la víctima de un mundo que podría quedar completamente des-hecho si así lo erigiese? Mis cadenas están sueltas. Puedo desprenderme de ellas sólo con desearlo. La puerta de la prisión está abierta. Puedo marcharme en cualquier momento sólo con echar a andar. Nada me retiene en este mundo. Sólo mi deseo de permanecer aquí me mantiene prisionero. Quiero renunciar a mis desquiciados deseos y caminar por fin hacia la luz del sol.
(32) He inventado el mundo que veo.
Yo mismo erigí la prisión en la que creo encontrarme. Basta con que reconozca esto y quedo libre. Me he engañado a mi mismo al creer que era posible aprisionar al Hijo de Dios. He estado terriblemente equivocado al creer esto, y ya no lo quiero seguir creyendo. El Hijo de Dios no puede sino ser libre eternamente. Es tal como Dios lo creó y no lo que yo he querido hacer de él. El Hijo de Dios se encuentra donde Dios quiere que esté y no donde yo quise mantenerlo prisionero.
(33) Hay otra manera de ver el mundo.
Dado que el propósito del mundo no es el que yo le he asignado, tiene que haber otra manera de verlo. Veo todo al revés y mis pensamientos son lo opuesto a la verdad. Veo el mundo como una prisión para el Hijo de Dios. Debe ser, pues, que el mundo es realmente un lugar donde él puede ser liberado. Quiero contemplar el mundo tal como es y verlo como un lugar donde el Hijo de Dios encuentra su libertad.
(34) Podría ver paz en lugar de esto
Cuando vea el mundo como un lugar de libertad, me daré cuenta de que refleja las leyes de Dios en lugar de las reglas que yo inventé para que él obedeciera. Comprenderé que es la paz, no la guerra, lo que mora en él. Y percibiré asimismo que la paz mora también en los corazones de todos los que comparten este lugar conmigo.
(35) Mi mente es parte de la de Dios. Soy muy santo.
A medida que comparto la paz del mundo con mis hermanos empiezo a comprender que esa paz brota de lo más profundo de mismo. El mundo que contemplo ha quedado iluminado con mi la luz de mi perdón y refleja dicho perdón de nuevo sobre mi. En esta luz empiezo a ver lo que mis ilusiones acerca de mi mismo ocultaban. Empiezo a comprender la santidad de toda cosa viviente, incluyéndome a mi mismo, y su unidad conmigo.

viernes, 25 de febrero de 2011

Habito 3 - Los siete hábitos de la gente altamente efectiva

LECCIÓN 056 Para los repasos de mañana y noche: Lección 26-30

LECCIÓN 056

Para los repasos de mañana y noche: Lección 26-30

Nuestro repaso de hoy abarca lo siguiente:
(26) Mis pensamientos de ataque atacan mi invulnerabilidad.
¿Cómo puedo saber quién soy cuando creo estar sometido a continuos ataques? El dolor, la enfermedad, la pérdida, la vejez y la muerte parecen acecharme. Todas mis esperanzas, aspiraciones y planes parecen estar a merced de un mundo que no puedo controlar. Sin embargo, la seguridad perfecta y la plena realización constituyen mi verdadera herencia. He tratado de despojarme de mi herencia a cambio del mundo que veo. Pero Dios la ha salvaguardado para mi. Mis pensamientos reales me enseñarán lo que es mi herencia.
(27) Por encima de todo quiero ver.
Al reconocer que lo que veo es un reflejo de lo que creo ser, me doy cuenta de que mi mayor necesidad es la visión. El mundo que veo da testimonio de cuán temerosa es la naturaleza de la imagen que he forjado de mi mismo. Si he de recordar quién soy, es esencial que abandone esta imagen de mi mismo. A medida que dicha imagen sea reemplazada por la verdad, se me concederá la visión. Y con esta visión contemplaré al mundo y a mi mismo con caridad y con amor.
(28) Por encima de todo quiero ver de otra manera.
El mundo que veo mantiene en vigor la temerosa imagen que he forjado de mi mismo y garantiza su continuidad. Mientras siga viendo el mundo tal como lo veo ahora, la verdad no podrá alborear en mi conciencia. Dejaré que la puerta que se encuentra detrás de este mundo se abra, para así poder mirar más allá de él al mundo que refleja el Amor de Dios.
(29) Dios está en todo lo que veo.
Tras cada imagen que he forjado, la verdad permanece inmutable. Tras cada velo que he corrido sobre la faz del amor, su luz sigue brillando sin menoscabo. Más allá de todos mis descabellados deseos se encuentra mi voluntad, unida a la Voluntad de mi Padre. Dios sigue estando en todas partes y en todas las cosas eternamente. Y nosotros, que somos parte de Él, habremos de ver más allá de las apariencias, y reconocer la verdad que yace tras todas ellas.
(30) Dios está en todo lo que veo porque Dios está en mi mente.
En mi propia mente, aunque oculto por mis desquiciados pensamientos de separación y ataque, yace el conocimiento de que todo es uno eternamente. Yo no he perdido el conocimiento de Quién soy por el hecho de haberlo olvidado. Ha sido salvaguardado para mi en la Mente de Dios, Quien no ha abandonado Sus Pensamientos. Y yo, que me cuento entre ellos, soy uno con ellos y uno con Él.

jueves, 24 de febrero de 2011

LECCIÓN 055 Para los repasos de mañana y noche: Lección 21-25

LECCIÓN 055

Para los repasos de mañana y noche: Lección 21-25


El repaso de hoy incluye lo siguiente:

(21) Estoy decidido a ver las cosas de otra manera.

Lo que ahora veo no son sino signos de enfermedad, desastre y muerte. Esto no puede ser lo que Dios creó para Su Hijo bien amado. El hecho en sí de que vea tales cosas demuestra que no entiendo a Dios. Por lo tanto, tampoco entiendo a Su Hijo. Lo que veo me muestra que no sé quién soy. Estoy decidido a ver los testigos de la verdad en mi, en vez de aquellos que me muestran una ilusión de mi mismo.

(22) Lo que veo es una forma de venganza.

El mundo que veo no es en modo alguno la representación de pensamientos amorosos. Es un cuadro en el que todo se ve atacado por todo. Es cualquier cosa menos un reflejo del Amor de Dios y del amor de Su Hijo. Son mis propios pensamientos de ataque los que dan lugar a este cuadro. Mis pensamientos amorosos me librarán de esta percepción del mundo y me brindarán la paz que Dios dispuso que yo tuviese.

(23) Puedo escaparme de este mundo renunciando a los pensamientos de ataque.

En esto, y sólo en esto, radica la salvación. Si no albergase pensamientos de ataque no podría ver un mundo de ataque. A medida que el perdón permita que el amor retorne a mi conciencia, veré un mundo de paz, seguridad y dicha. Y esto es lo que elijo ver, en lugar de lo que ahora contemplo.

(24) No percibo lo que más me conviene.

¿Cómo podría reconocer lo que más me conviene si no sé quién Soy? Lo que yo creo que más me convendría no haría sino atarme aún más al mundo de las ilusiones. Estoy dispuesto a seguir al Guía que Dios me ha dado para descubrir qué es lo que más me conviene, reconociendo que no puedo percibirlo por mi cuenta.

(25) No sé cuál es el propósito de nada.

Para mi, el propósito de todas las cosas es probar que las ilusiones que abrigo con respecto a mi mismo son reales. Para eso es para lo que trato de usar a todo el mundo y todas las cosas. Para eso es para lo que creo que es el mundo. Por lo tanto, no reconozco su verdadero propósito. El propósito que le he asignado ha dado lugar a una imagen aterradora del mismo. Quiero que mi mente se vuelva receptiva al verdadero propósito del mundo renunciando al que le he asignado, y descubrir la verdad acerca de él.

miércoles, 23 de febrero de 2011

LECCIÓN 054 Para los repasos de mañana y noche: Lección 16-20

LECCIÓN 054

Para los repasos de mañana y noche: Lección 16-20

Estas son las ideas para el repaso de hoy:
(16) No tengo pensamientos neutros.
Tener pensamientos neutros es imposible porque todos los pensamientos tienen poder. O bien dan lugar a un mundo falso o bien me conducen al mundo real. Pero es imposible que no tengan efectos. Del mismo modo en que el mundo que veo procede de mis errores de pensamiento, así también el mundo real se alzará ante mis ojos cuando permita que mis errores sean corregidos. Mis pensamientos no pueden ser simultáneamente verdaderos y falsos. Tienen que ser lo uno o lo otro. Lo que veo me muestra si son verdaderos o falsos.
(17) No veo cosas neutras.
Lo que veo da testimonio de lo que pienso. Si no pensase no existiría, ya que la vida es pensamiento. Permítaseme mirar al mundo que veo como la representación de mi propio estado de ánimo. Sé que éste puede cambiar. Y sé asimismo que el mundo que veo puede cambiar también.
(18) No soy el único que experimenta los efectos de mi manera de ver.
Si no tengo pensamientos privados, no puedo ver un mundo privado. Incluso la descabellada idea de la separación tuvo que compartirse antes de que se pudiese convertir en la base del mundo que veo. Sin embargo, cuando se compartió esa idea no se compartió nada. Puedo invocar también mis pensamientos reales, los cuales comparto con todo el mundo. Así como mis pensamientos de separación invocan pensamientos de separación en otros, mis pensamientos reales despiertan en ellos sus pensamientos reales. Y el mundo que mis pensamientos reales me muestran alboreará en su visión así como en la mía.
(19) No soy el único que experimenta los efectos de mis pensamientos.
No soy el único en nada. Todo lo que pienso, digo o hago es una enseñanza para todo el universo. Un Hijo de Dios no puede pensar, hablar o actuar en vano. No puede ser el único en nada. Tengo, por lo tanto, el poder de cambiar a todas las mentes junto con la mía porque mío es el poder de Dios.
(20) Estoy decidido a ver.
Puesto que reconozco que la naturaleza de mis pensamientos es que los comparto con todo lo que existe, estoy decidido a ver. Veré los testigos que me muestran que la manera de pensar del mundo ha cambiado. Veré la prueba de que lo que se ha obrado por mediación mía ha permitido que el amor reemplace al miedo, la risa a las lágrimas y la abundancia a las perdidas. Quiero contemplar el mundo real, y dejar que me enseñe que mi voluntad y la Voluntad de Dios son una.

martes, 22 de febrero de 2011

LECCIÓN 053 Para los repasos de mañana y noche: Lección 11-15

LECCIÓN 053

Para los repasos de mañana y noche: Lección 11-15

Hoy repasaremos lo siguiente:
(11) Mis pensamientos sin significado me están mostrando un mundo sin significado.
Dado que los pensamientos de que soy consciente no significan nada, el mundo que los refleja no puede tener significado. Lo que da lugar a este mundo es algo demente, como lo es también el resultado de ello. La realidad no es demente, y yo tengo pensamientos reales así como dementes. Por lo tanto, puedo ver un mundo real, si recurro a mis pensamientos reales como guía para ver.
(12) Estoy disgustado porque veo un mundo que no tiene significado.
Los pensamientos dementes perturban. Dan lugar a un mundo en el que no hay orden de ninguna clase. Sólo el caos puede regir en un mundo que representa una manera de pensar caótica, y el caos es la ausencia total de leyes. No puedo vivir en paz en un mundo así. Estoy agradecido de que este mundo no sea real, y de que no necesito verlo en absoluto, a menos que yo mismo elija otorgarle valor. Elijo no otorgarle valor a lo que es completamente demente y no tiene significado.
(13) Un mundo sin significado engendra temor.
Lo que es totalmente demente engendra temor porque no se puede contar con ello en absoluto, ni da pie a que se le tenga confianza. En la demencia no hay nada en lo que se pueda confiar. No ofrece seguridad ni esperanza. Pero un mundo así no es real. Le he conferido la ilusión de realidad y he sufrido por haber creído en él. Elijo ahora dejar de creer en él y depositar mi confianza en la realidad. Al elegir esto, me escaparé de todos los efectos del mundo del miedo porque estaré reconociendo que no existe.
(14) Dios no creó un mundo sin significado.
¿Cómo puede ser que exista un mundo sin significado si Dios no lo creó? Él es la Fuente de todo significado y todo lo que es real está en Su Mente. Está en mi mente también porque Él lo creó conmigo. ¿Por qué he de seguir sufriendo por los efectos de mis pensamientos dementes cuando la perfección de la creación es mi hogar? Quiero recordar el poder de mi decisión y reconocer mi verdadera morada.
(15) Mis pensamientos son imágenes que yo mismo he fabricado.
Todo lo que veo refleja mis pensamientos. Son mis pensamientos los que me dicen dónde estoy y lo que Soy. El hecho de que vea un mundo en el que hay sufrimiento, en el que se puedan experimentar pérdidas y en el que se pueda morir, me muestra que lo único que estoy viendo es la representación de mis pensamientos dementes, y que no estoy permitiendo que mis pensamientos reales viertan su benéfica luz sobre lo que veo. No obstante, el camino de Dios es seguro. Las imágenes que he fabricado no pueden prevalecer contra Él porque no es mi voluntad que lo hagan. Mi voluntad es la Suya, y no antepondré otros Dioses a Él.

lunes, 21 de febrero de 2011

Lección 52 repaso de las lecciones 6-10

Lección 52 repaso de las lecciones 6-10
El repaso de hoy abarca las siguientes ideas:
(6) Estoy disgustado porque veo algo que no está ahí.
La realidad no es nunca atemorizante. Es imposible que pudiese disgustarme. La realidad sólo brinda perfecta paz. Cuando estoy disgustado es porque he reemplazado la realidad con ilusiones que yo mismo he fabricado. Las ilusiones me causan disgusto porque al haberles conferido realidad, veo la realidad como una ilusión. Nada en la creación de Dios se ve afectado en modo alguno por mi confusión. Siempre estoy disgustado por nada.
(7) Sólo veo el pasado.
Cuando miro a mi alrededor, condeno el mundo que veo. A eso es a lo que yo llamo ver. Uso el pasado en contra de todo el mundo y de todas las cosas, convirtiéndolos así en mis enemigos. Cuando me haya perdonado a mi mismo y haya recordado Quién soy, bendeciré a todo el mundo y a todo cuanto vea. No habrá pasado, y, por lo tanto, tampoco enemigos. Y contemplaré con amor todo aquello que antes no podía ver.
(8) Mi mente está absorbida con pensamientos del pasado.
Veo únicamente mis propios pensamientos, y mi mente está absorbida con el pasado. ¿Qué es lo que puedo ver, entonces, tal como es? Permítaseme recordar que me fijo en el pasado para prevenir que el presente alboree en mi mente. Permítaseme entender que estoy tratando de usar el tiempo en contra de Dios. Permítaseme aprender a dejar atrás el pasado, dándome cuenta de que al hacer eso no estoy renunciando a nada.
(9) No veo nada tal como es ahora.
Si no veo nada tal como es ahora, ciertamente se puede decir que no veo nada. Solamente puedo ver lo que está aquí ahora. La elección no es entre si ver el pasado o el presente; la elección es sencillamente entre ver o no ver. Lo que he elegido ver me ha costado la visión. Ahora quiero elegir de nuevo, para poder ver.
(10) Mis pensamientos no significan nada.
No tengo pensamientos privados. Sin embargo, es únicamente de mis pensamientos privados de los que soy consciente. ¿Que significado pueden tener dichos pensamientos? No existen, de modo que no significan nada. No obstante, mi mente es parte de la creación y parte de su Creador. ¿No sería acaso preferible que me uniese al pensamiento del universo en vez de obscurecer todo aquello que realmente me pertenece con mis míseros e insignificantes pensamientos "privados"?

martes, 15 de febrero de 2011

Habito 2 - Los siete hábitos de la gente altamente efectiva

EL Helecho y el Bambú

EL  Helecho y el Bambú 
Un día decidí darme por vencido.renuncié a mi  trabajo, a mi relación,  a mi espiritualidad. Quería renunciar a mi vida.
Fui al bosque para  tener una última charla con Dios.
"Dios", le dije. "¿Podrías darme una buena razón para no darme por vencido?" Su respuesta me sorprendió."
Mira a tu alrededor", El dijo:
"Ves el helecho y el bambú?"
"Sí", respondí. 




 "Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. Les di luz. Les  di agua. El helecho rápidamente creció. 
Su verde  brillante cubría el  suelo. Pero nada salió de la semilla de bambú. Sin embargo no renuncié al bambú.
 En el segundo año el helecho creció más brillante y  abundante. Y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú. Pero  no renuncié al bambú." Dijo Él.
 "En el tercer año, aun nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié." Me dijo.
"En el cuarto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú.
"No renuncié" dijo. 


"Luego en el quinto año un pequeño brote salió  de la tierra. 
En comparación con el helecho era aparentemente muy pequeño  e insignificante. Pero sólo 6 meses después el bambú creció a más de 100 pies de altura.  Se la había pasado cinco años echando raíces.
Aquellas raíces lo  hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir. 


"No le daría a ninguna de mis creaciones un reto que no pudiera sobrellevar" Él me dijo. "¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces?"
"No  renunciaría al bambú. Nunca renunciaría a ti. No te compares con otros" Me dijo. "El bambú tenía un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos eran necesarios y hacían del bosque un lugar hermoso". 

"Tu tiempo vendrá" Dios me dijo. "¡Crecerás muy alto!"
"¿Qué tan alto debo crecer?" Pregunté.
"¿Qué tan alto  crecerá el bambú?" Me preguntó en respuesta.
"¿Tan alto como pueda?" Indagué.
Espero que estas palabras  puedan ayudarte a entender que Dios nunca renunciará a ti.
Nunca te arrepientas de un día en tu vida. Los buenos días te dan felicidad. Los malos días te dan  experiencia. Ambos son esenciales para la vida. Continúa.
   
La felicidad te mantiene Dulce, 


Los intentos te mantienen Fuerte,
Las penas te mantienen Humano,
Las caídas te mantienen Humilde,
El éxito te mantiene Brillante.
Pero sólo Dios te mantiene Caminando... 





Publicado por Yris Araujo

Habito 1 - Los siete hábitos de la gente altamente efectiva

Los siete hábitos de la gente altamente efectiva, Stephen R. Covey


Los paradigmas son los elementos que constituyen el marco de referencia desde el cual cada individuo mira la realidad. Determinados paradigmas causan la adopción de ciertos principios de vida que comúnmente tienen bastantes aspectos erróneos. El hecho de tener apertura para cambiar de paradigmas es la premisa con la cual el autor compromete al lector para proceder al análisis de los hábitos.
El desarrollo personal transcurre en tres etapas.

[editar]Victoria privada

Las metas personales a seguir en el futuro, en el corto y largo plazo. Muy importante en este apartado es la definición de la misión personal, para lo cual Covey provee ejemplos y herramientas de trabajo.
• Hábito 1: La proactividad otorga la libertad para poder escoger nuestra respuesta a los estímulos del medio ambiente. Nos faculta para responder (responsabilidad) de acuerdo con nuestros principios y valores. Ésta es la cualidad esencial que nos distingue de los demás miembros del reino animal. En esencia, es lo que nos hace humanos y nos permite afirmar que somos los arquitectos de nuestro propio destino.
• Hábito 2: Comenzar con un fin en mente hace posible que nuestra vida tenga razón de ser, pues la creación de una visión de lo que queremos lograr permite que nuestras acciones estén dirigidas a lo que verdaderamente es significativo en nuestras vidas. Después de todo, para un velero sin puerto cualquier viento es bueno.
• Hábito 3: Primero lo primero. Como corolario del proceso de victoria privada, después de adoptar el hábito de la proactividad que permitirá asumir responsabilidad, y habiendo definido el fin que se desea alcanzar, es esencial saber cuál es el siguiente paso. Este capítulo trata sobre eso. Se sugieren herramientas y métodos de priorización. Además incluye un cuadro en el que muestra las cosas urgentes y las importantes haciendo referencia a las personas que por no priorizar tareas su vida se mantiene en constantes actividades urgentes y continuo afan haciendo de este una persona reactiva.

[editar]Victoria pública

La victoria pública está relacionada con la transición de la independencia hacia el ganar/ganar. En las actividades en las que toca al individuo relacionarse con otras personas, puede pensar de cuatro maneras: perder/perder (no me importa perder, si tú pierdes), perder/ganar (perderé aunque tu ganes) y sus correspondientes ganar/perder (te haré perder), y ganar ganar (podemos hacer algo en que ambos salgamos beneficiados). El término sinergia significa que el todo es mayor que la suma de las partes.
• Hábito 4: Pensar en ganar/ganar (beneficio mutuo) nos permite desarrollar una mentalidad de abundancia material y espiritual, pues nos cuestiona la premisa de que la vida es un «juego de suma cero» donde para que alguien gane, alguien tiene que perder. Cuando establecemos el balance entre nuestros objetivos y los objetivos de los demás podemos lograr el bien común. Cuando nuestra determinación se balancea con la consideración para con los demás, estamos sentando las bases para la convivencia y la equidad entre los seres humanos.
• Hábito 5: Buscar comprender primero y después ser comprendido es la esencia del respeto a los demás. La necesidad que tenemos de ser entendidos es uno de los sentimientos más intensos de todos los seres humanos. Este hábito es la clave de las relaciones humanas efectivas y posibilita llegar a acuerdos de tipo ganar/ganar.
• Hábito 6: Sinergizar es el resultado de cultivar la habilidad y la actitud de valorar la diversidad. La síntesis de ideas divergentes produce ideas mejores y superiores a las ideas individuales. El logro de trabajo en equipo y la innovación son el resultado de este hábito.


Renovación

En esta parte se explica el proceso de cambio, no cíclico sino lineal, a partir de las victorias anteriores, en un plan de llegar al cambio personal.
•Hábito 7: Afilar la sierra (mejora constante) es usar la capacidad que tenemos para renovarnos en las cuatro dimensiones: física, emocional, mental y espiritual. Es lo que nos permite establecer un balance entre todas las dimensiones de nuestro ser, a fin de ser efectivos en los diferentes papeles (roles) que desempeñamos en nuestras vidas.

Publicado por Yris Araujo

Los 7 Habitos de la Gente Altamente Efectiva